Hablemos de calidad para un sector productivo con proyección internacional: el té

| 05.06.2017
Lic. Andrea Acosta
*Directora del Centro INTI Misiones.

Comencemos con la discusión del término “calidad”; esto nos permitirá posicionar el contexto actual del sector productivo en la provincia de Misiones y dimensionar hacia donde debemos comenzar a trabajar en sectores emblemáticos de la economía.

La calidad se refiere al cumplimiento de especificaciones y adecuación al uso que se le va a dar. La calidad del proceso ha tenido una evolución, dirigida por el mismo cliente la cual en principio calidad consistía en buscar y arreglar los defectos; luego se buscaba prevenir los defectos de los productos y actualmente se aplica a la mejora continua para diseñar, evitar y mejorar de manera continua los productos y procesos. Hoy el sector tealero debe responder a la producción primaria y manufactura de está con el cumplimientos de normas internacionales que representan y se establecen en la calidad de los procesos.

Esta coyuntura productiva hace que las pequeñas cooperativas tealeras de la provincia no logren cumplir con los principios haciendo del producto un cautivo de pocas empresas pymes del sector.

Cuando se trabaja bajo la normativa de calidad de producción primaria permite lograr productos secundarios competitivos; si desde el inicio del ciclo productivo no se trabaja a campo con calidad el precio de la materia prima no puede alcanzar valores rentables y esto se transfiere a todos los eslabones de la cadena tealera.

En la producción tealera la calidad del producto final es lo que nos permite ingresar a mercados internacionales que amplía la capacidad de negociación, lo que se transfiere en un mayor ingreso económico y cubre las expectativas de crecimiento para este sector. Un punto de partida es mejorar la calidad de las líneas de procesos de las cooperativas que necesitan del posicionamiento del producto adquiriendo tecnología que sea eficiente e innovadora. Esto debe ser prioridad para el estado logrando fortalecer a las pequeñas cooperativas lo que permitirá la independencia de la actual situación de ser rehenes productivos de las grandes empresas.

No se puede pensar en el corto plazo obtener certificación internacional para cooperativas que se encuentran en un estado de deficiencia tecnológica y sin capacidad de recurso humano que responda a un trabajo de aumento de competitividad industrial. Las cooperativas se encuentran en desventaja productiva frente a las pocas industrias pymes que procesan a granel el té misionero. La búsqueda de desarrollo de nuevos productos y marca colectiva debe ir acompañada de mejorar primero calidad productiva, luego fortalecer desde las bases la gestión interna de las cooperativas; capacitación del personal en gestión industrial que permita una sustentabilidad productiva e industrial; entre otros temas.

El sector debe contar con acciones por parte de los institutos provinciales y nacionales que transfieran capacidades técnicas y tecnológicas acorde a la realidad de desarrollo; la líneas de investigación debe ir con un objetivo claro de innovar en toda la cadena productiva desde la cosecha hasta su posterior manufactura. El desarrollo de nuevos productos permitirá ampliar la oferta actual logrando de esta manera contar con un abanico de demanda competitiva que fomente las exigencias de calidad, trazabilidad y mejora continua del sector.

**Artículo exclusivo para Frontera Jesuita