Argentina: el tesal del mayor rinde productivo del mundo

| 05.06.2017
Sergio Prat Kricun
*Ing Agr. Mgter. Asesor Técnico. Ex Director del Grupo de Yerba y Té de INTA Regional Misiones, en la EEA de Cerro Azul

A partir del “Diagnóstico de la Región Tealera” elaborado por la entonces Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPYA), -publicada en el mes de marzo de 2002, tras el cierre de la campaña tealera 2000/01-, es oportuno un balance sobre la evolución de alguna de las variables y recomendaciones realizadas en aquel documento.

La superficie tealera nacional creció, pero no acompaña la tendencia de crecimiento mundial. De un superficie plantada en producción, se observa un leve crecimiento del 8,34%, al pasar de 36.660,1 hectáreas (Censo Nacional 2002) a las actuales 39.718,4 hectáreas, según el relevamiento aerofotogramétrico de 2014. Este incremento fue realizado en su mayoría, por grandes empresas y en menor mediada por productores individuales, con la primera generación de cultivares mejorados por INTA Cerro Azul (materiales representan según estimaciones no oficiales el 20% de la superficie total).

A nivel mundial la superficie plantada se amplió en mayor medida y presenta un crecimiento anual del 3.42%, ya que paso de 2.727.000 hectáreas registradas en el año 2000, a las actuales 3.691.000 hectáreas (International Tea Committee - ITC, 2014).

Con la producción sucede algo parecido: la producción total entre 2000 y 2014 pasó de 60.000 toneladas a 86.200 toneladas, entre 2010 y 2014, valores que representan un incremento de 43,6%. El salto cuantitativo, si bien es importante, tampoco acompañan la media mundial, que saltó de 2.928.000 toneladas en el año 2000 a 5.173.000 toneladas en 2014, valores que representan un incremento del 76,67%.

En el rinde, Argentina es líder. El país del tesal más austral de la tierra tiene un rendimiento de 2.170 kg/ha de té seco, equivalentes a 10.580 kg/ha de brote verde. Estos valores constituyen el mayor rendimiento unitario a nivel mundial, ya que prácticamente duplican el rinde mundial de 1170 kg/ha de té seco para el año 2010 (ITC), con la salvedad que se producen durante un período anual de tal solo 200 días +/-20. Dichos resultados son fruto del mayor empleo de técnicas de cultivo ya difundidas como densidad y disposición adecuada, poda liviana y fuerte, fertilización ajustada a extracción de nutrientes, corrección de suelos, manejo integrado de plagas y malezas, ajuste de la cosecha mecanizada y manejo a granel de la carga y traslado de materia prima.

Vale, también observar el comercio exterior. Las exportaciones pasaron de las 57.000 toneladas a 79.800 toneladas, con un incremento de 51,2%, en un escenario mundial que también levantó el precio de la materia prima. El kilo de té negro pasó de U$S 0,80 a U$S 1,5, acompañando al incremento del resto de los productores mundiales como Sri Lanka (Ceilán) con U$S 3,53, India U$S 2,08, Kenia U$S 2,03, Indonesia U$S 1,66, y Malawi U$S 1,43.

A nivel mundial el mercado exportador pasó de 1.400.000 de toneladas en el año 2000, a 1.829.000 de toneladas en año 2014, lo que representa solo un incremento del 35% para dicho período. Una razón, en parte, la encontramos en que la mayor parte del incremento de la producción de China e India, debió volcarse a sus enormes mercados internos. En este escenario, pese al liderazgo del país en Sudamérica, la participación de Argentina en el mercado mundial se mantuvo en un modesto 4.37% de dicho mercado.

Debido a la necesidad de seguir participando del mercado internacional las principales empresas elaboradoras y exportadoras, debieron incorporar a sus procesos de producción primaria propia y de terceros así como a su manufactura, normas de calidad para procesos como BPA, BPM, HACCP, RAS o ISO22000, así como para productos con las normas ISO3720 e ISO11287, para té negro y verde respectivamente. En la actualidad varias cooperativas agrícolas están proceso de certificación, previa integración y capacitación de sus asociados.

En función a la evolución del mercado internacional respecto al continuo crecimiento de la demanda mundial de té negro y verde, por sus características beneficiosas para la salud de sus consumidores, la región productora con sus representantes así como los gobiernos provinciales que la conforman, deberían elaborar un proyecto a mediano plazo, que permita aumentar nuestra participación en dicho mercado. Se poseen las características agroecológicas adecuadas, cultivares mejorados de mayor rinde y calidad a los ya difundidos, tecnología local para el cultivo y manufactura, sistemas de aseguramiento de la calidad alimentaria, ajustados mecanismos de exportación y tradición en cultivo, por lo que el desafío es grande. Pero posible.

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