Ensayan un nuevo sistema de cosecha semi-mecanizada de yerba a 1200 kilos por hora

TECNOLOGÍA | 23.01.2018







El ingeniero José Stevenson trabaja hace tres años en diseñar y desarrollar un proyecto para sumar soluciones e inocuidad al sector yerbatero. Su obsesión: mejorar la cosecha a partir de un sistema semi-mecanizado. El prototipo, recientemente montado en Apóstoles, incluye el corte manual (con tijeras electrónicas o mecánicas), para luego quebrar, separar y transportar desde la planta al camión y, desde allí, al secadero sin más intervención que su máquina. En un primer ensayo, Stevenson comprobó que puede cosechar 1.200 kilos por hora, la capacidad que tiene el prototipo para quebrar.

“Tenemos un proyecto integral de inocuidad en el que la cosechadora es una parte nada más. La idea surge de tomar lo mejor de cada cosecha, tanto de la manual como de la mecánica (ya vigente). Buscamos poder entregar una materia prima uniforme al secadero, y que el operario no toque el producto”, explicó Stevenson en diálogo con Carlos Vedoya Recio. 

La máquina cuenta con una quebradora montada sobre un tractor, con un sistema hidráulico para que quiebre de forma uniforme, como lo haría un operario a mano. “Después tiene un sistema tipo “sacapaja” de una cosechadora de grano que por medio del viento y peso separa la hoja del palo”, dijo en Frontera Jesuita. 

“Llevamos casi 3 años de diseño y desarrollo, y ahora tenemos un año más para ponerla a punto”, comentó Stevenson. El desafío es poder contrarrestar las desventajas que hoy prevalecen en los sistemas mecanizados, y conservar las mayores virtudes de la cosecha manual en la que el tarefero sigue siendo importante.

“Esto no es para viruteo”, aclaró Stevenson. “Las tijeras comunes o electrónicas y serruchos hacen el corte tradicional, lo que además (una ventaja sobre la cosecha totalmente mecánica que no regula el corte) al ser manual puede elegir las ramas y se puede cosechar por siete meses en la campaña gruesa”, explicó. 

Paso a paso. El sistema propone que el operario corte al mismo tiempo que la máquina que lo sigue entre los líneos. La máquina recibe las ramas, quiebra, unifica el producto, y lo homogeniza sin lastimar las hojas. La cosechadora tiene una cinta que va al quebrador y de allí a una “big-bag” (que remplaza la ponchada) para terminar sobre el camión. Un sistema de logística completo. 

“La ventaja es que el material está suelto en el “big bag”, no va presionado, no se da una fermentación  y no tiene contacto con el operario. Solo toma la rama que deja en la cinta. Además en ningún momento el producto toca el suelo”, agregó. Compacta el suelo? El prototipo de Stevenson pesa menos que las cosechadoras mecánicas existentes y que una desmalezadora. De paso cuida el suelo: el palo queda en el campo, allí donde se hace la poda de la planta, de modo que también devuelve rastrojo al suelo.