Los estudios que se publican pretenden confirmar la base genética del aroma del té

TÉ | 02.05.2017    





Profesor Lizhi Gao*

Un equipo del Instituto de Botánica de Kunming (China) y de la Universidad de Agricultura del Sud de China, presentaron un primer mapa genético de la Camellia sinensis, la planta del té.

Los resultados de esta investigación, que se publican en la revista Molecular Plant, ya están ayudando a entender la base del aroma del té y la singular estructura de la teína (análogo a la cafeína contenida en el café), según publicó el diario “La Vanguardia” de España.

El género Camellia contiene más de cien especies, incluyendo varias plantas de jardín, pero sólo dos variedades principales (Camellia sinensis variedad assamica y C. sinensis var. sinensis) se cultivan comercialmente para hacer té, recuerdan los autores del estudio en una nota difundida por Cell Press, grupo editor de la revista Molecular Plant.

Confirmado el origen del sabor

Los estudios científicos llevados a cabo anteriormente sugerían que el té debe gran parte de su sabor a un grupo de antioxidantes llamados flavonoides, moléculas que se cree que ayudan a las plantas a sobrevivir en sus ambientes. Uno de ellos, un flavonoide de sabor amargo llamado catequina, está particularmente asociado con el sabor del té. Los niveles de catequina y otros flavonoides varían entre las especies de Camellia, al igual que la teína/cafeína.

En este sentido, el estudio que se publica ahora ha tratado de confirmar la base genética del aroma del té. Una de las conclusiones es que, como se podía esperar, las hojas de Camellia sinensis no sólo contienen altos niveles de catequinas, teína (molecularmente igual a la cafeína) y flavonoides, sino que su ADN contiene múltiples copias de los genes que hacen posible la producción de estas substancias.

Las diversas especies de Camellia tienen genes para las vías productoras de teína/cafeína y flavonoides, pero cada una de ellas expresa estos genes de forma diferente. La estructura genética observada en el C. sinensis, comparada con los genomas de muchas otras plantas del mismo género, muestran que ésta es la variedad que ofrece propiedades únicas para conseguir una bebida con aromas agradables para millones de personas.

El profesor Li-Zhi Gao, autor principal del estudio ahora publicado, explica que “el genoma de la planta del té ha resultado ser mucho mayor de lo que se esperaba inicialmente: con 3,02 millones de pares de bases de longitud”. “El genoma de la planta del té tiene más de cuatro veces el tamaño del genoma de la planta del café y es mucho más grande que la mayoría de las especies de plantas secuenciadas hasta ahora”, explica el profesor Gao.

Según publicó “La Vanguardia”, los investigadores chinos piensan que el gran tamaño de su genoma y la presencia en su interior de grupos de genes expandidos o repetidos deben haber ayudado a los árboles de té a adaptarse a diferentes climas y tensiones ambientales. El estudio que se presenta ahora indica que una parte del genoma de la especie Camellia sinensis se ha formado por copiado y pegado de unas partes conocidas por los científicos como “retrotransposones”. Este proceso evolutivo parece tener un origen relativamente reciente, por lo que se sugiere en este estudio que podría haber sido incentivado por el cultivo de esta planta para el consumo humano.

El equipo autor del nuevo estudio destaca que este tipo de investigaciones ayuda a entender la base genética de las propiedades de las plantas, además de facilitar la mejora de los cultivos y la preparación de acciones ante posibles plagas o enfermedades vegetales.

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Artículo científico de referencia: The tea tree genome provides insights into tea flavor and independent evolution of caffeine biosynthesis. En-Hua Xia et al. Molecular Plant, Published Online: May 01, 2017. http://www.cell.com/molecular-plant/fulltext/S1674-2052(17)30103-X

* Foto: Gentileza de Molecular Plant