También incluye a las empresas yerbateras. "Hay nuevos requisitos que sinceramente en la provincia de Misiones todavía no estamos a la altura de poder cumplirlos", advierte la Lic. Andrea Acosta, directora de la delegación en Misiones del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI)

COMERCIO EXTERIOR | 12.06.2017    
Andrea Acosta: “Lo que se vienen son nuevas normativas específicas"
Eugenio Micucci: "El nivel de exigencia subió"
Andrea Acosta: "Empiezan a quedar afuera muchas empresas que ya tenían BPM implementado"







El 95% de las 83 mil toneladas de té que produce el país por año, se exporta. A partir de las exigencias de la ley de Modernización de la Inocuidad de Alimentos (FSMA, por sus siglas en inglés), la industria tealera deberá incorporar nuevos sistemas de controles y certificación si desea sostener el mercado estadounidense como uno de los principales compradores.

“Lo que se vienen son nuevas normativas específicas para la exportación de té, y en realidad de todos los alimentos que se envién a Estados Unidos, un cambio bastante fuerte, porque exige ciertos cumplimientos muy específicos”, detalló la Licenciada Andrea Acosta, directora de la delegación en Misiones del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Esto se asocia siempre a la inocuidad alimentaria, entonces no solo implica al té sino que a cualquier otro alimento que salga del país con ese destino. “Deberíamos ir pensando cómo vamos a trabajar en cuanto a las normativas dentro de los establecimientos productores. Esto también incluye a las empresas que quieran, por ejemplo, vender yerba mate a Estados Unidos. Hay nuevos requisitos que sinceramente en la provincia de Misiones todavía no estamos a la altura de poder cumplirlos”, explicó la experta en Frontera Jesuita.

Contexto. En el año 2011 se aprobó la nueva Ley de Modernización de la Inocuidad de Alimentos (FSMA, por sus siglas en inglés), que procura asegurar la inocuidad de todos los alimentos comercializados en los Estados Unidos y con ellos reducir la incidencia de las enfermedades transmitidas por alimentos. La misma aplica para todos los alimentos comercializados en Estados Unidos, fueran estos producidos localmente o importados. A partir de 2017 comienza a exigirse a las empresas grandes; para las medianas, en septiembre 2018, y para las pequeñas, 2019. A partir de ese momento, quien no tenga la certificación no podrá exportar a Estados Unidos.

“Ya como veníamos anticipando desde el INTI, con los trabajos realizados por el químico Eugenio  Micucci, como técnico responsable, las “Buenas Prácticas de Manufactura” ya son normativas que quedan relegadas, ya no son un requisito primordial, dado que se cuenta con que la empresa ya las tiene implementadas y certificadas para pasar por eslabones superiores de requerimientos”, comentó Acosta.

La ley de Modernización de la Inocuidad de los Alimentos pretende garantizar mayor seguridad a los alimentos que se comercializan en Estados Unidos, lo que ajusta las demandas a los proveedores. “Incorpora un sistema que llaman con las siglas HARPC que sería: Análisis de Peligros y Controles Preventivos basados en Riesgos”, comentó el químico Eugenio Micucci, responsable del laboratorio del Centro INTI Misiones.

“Estos cambios para la gente que, por ejemplo, tenía los sistemas HACCP (Análisis de Peligro y Control de los Puntos Críticos) implementados, implica algunas variaciones. El nivel de exigencia subió, se deben tener en cuenta controles vinculados a todo lo que son: alérgenicos, pesticidas, entre otras. Todas estas exigencias van variando, y van subiendo”., detalló el químico.

Más exigencias del mercado norteamericano para los alimentos. “Las Buenas Prácticas de Manufacturas (BPM) van a ser requisitos indispensables, pero las HACCP también. Los HARPC ya serán requisitos mayores. Los sistemas reconocidos por GSFI (The Global Food Safety Initiative); los sistemas BRC (British Retail Consortium) que son la norma británica; el IFS (International Featured Standards) que es la norma alemana, o la certificación FSC 22000 (Food Safety System Certification) que incluyen los temas de “Food Defence”, también permitirán estar más cerca. Pero es necesario tener en cuenta este nuevo sistema requerido por la ley: “Análisis de Peligros y Controles Preventivos basados en Riesgos”, que tienen en cuenta los análisis de peligro, los controles, la vigilancia, las acciones correctivas, las verificaciones y registros”, explicó Micucci en Frontera Jesuita.

“Todo este sistema de HARPC debe estar registrado y debe contar con toda la documentación que abale que el sistema está funcionando”, advirtió el hombre del INTI.

Del personal calificado y responsable de la garantía de inocuidad. “También hay que tener en cuenta, que (la ley) incorpora a una persona calificada para que lleve adelante este proceso. La FDA (Food a Drugs Administration) va a exigir una persona, que la enmarcan con las siglas PCQI (Personal Calificado en Controles Preventivo) que va ser quien cuente con las capacitaciones o incumbencias necesarias para llevar adelante este proceso”, adelantó el químico del INTI Eugenio Micucci.

“Lo bueno es que empezaron a surgir capacitaciones para formar a las jefaturas de plantas, a los profesionales que trabajan en el laboratorio. En este sentido se desarrolló un curso en Buenos Aires, el mes pasado, para desarrollar el tema, en el que participaron jefes de plantas y jefes de laboratorios de las tealeras misioneras, de las que exportan. Es importante destacarlo porque hay empresas misioneras que están siendo alcanzadas por este tipo de controles y a su vez están participando de las capacitaciones”, agregó Andrea Acosta, Directora del Centro INTI Misiones.

Los exportadores saben de las exigencias del mercado, sin embargo no todos están en condiciones de afrontarlos de la misma manera. “El tema va a dar para debate porque con estas nuevas normativas, empiezan a quedar afuera muchas empresas que ya tenían BPM implementado, por lo que, el escenario que se viene es complejo. Porque  las empresas pequeñas y las cooperativas procesadoras de alimentos que en algún momento quieran llegar a un mercado externo, mínimamente van a tener que implementar BPM, para poder ir creciendo en el conocimiento e implementación de lo que tiene que ver con inocuidad alimentaria”, detalló Acosta.

“En este sentido desde el INTI, en general toda la institución no solo en Misiones, viene hace mucho tiempo trabajando con el sector tealero, con el yerbatero, y otros en todo lo que tengan que ver con registros y certificaciones, que son fundamentales para que las empresas continúen en un mercado muy competitivo”, destacó en Frontera.

*Foto ilustrativa. Archivo Frontera Jesuita